viernes, 28 de diciembre de 2007

Ti y Ellas

Compartimos la misma mesa. Los cuatro somos tan distintos, si cualquiera pudiera ver nuestras almas y cerebros a través de nuestros cuerpos seguramente les llamaríamos la atención por cosas distintas a nuestra estatura, complexión, color de piel y de ojos.
Las cosas llamativas de nosotros serían para que usan las neuronas los silencios, para que le sirven las palabras, cómo mezcla las ideas, cuál vía prefieren para viajar, qué dibujos hacen los inquilinos del cerebro mientras escuchas la conversación.
Escuché cosas de ayer y de hoy… no creo en que sea un rezago de nostalgia, aunque seguro era parte del paquete, pero ahí había más bien una sesuda intención de desmenuzar al recién fallecido y aún con movimiento arte de vivir, análisis concienzudo no como juicio recriminatorio, sino como aquel que por más amargo estás dispuesto a bebértelo cuántas veces sea preciso.
Recorrí espacios conocidos hasta el cansancio, calles caminadas en diferentes horarios, con diversas compañías y múltiples intenciones. Nos llevaste a un lugar, el más especial de todos y que esta en gestación, me lo anunciaron tus portarretratos que prometen tener vida y se sienten osados puestos ahí, sabiendo que tarde o temprano tendrán rostros que sonríen- para muchos sin un sentido, para nosotros quizá con mil historias que contaron.
Te veo y me agrada lo que hay en ti, algunas tuercas faltan por ajustar, pero es que nunca se es un aparato completo… siempre hará falta algo de aceite para que el funcionamiento sea mejor aunque nunca perfecto, estamos destinados a la deliciosa imperfección.
Y cuando digo ti, sabes que no me refiero a ti como tú, me refiero a ti, como ustedes, ese ente que ambos hacen, camina, se mimetiza de a diario un poco y se enrosca para protegerse de la intemperie. Ese ti que decidió dar un paso adelante y que lo veo firme, tranquilo y me da paz. Ese ti dispuesto a hacer un hogar que no huela a fritanga porque la cocina esta afuera.
Ella se sintió orgullosa y bien de estar ahí, yo me sentí orgullosa y bien de estar con ella y con ustedes, con ti y con ellas al mismo tiempo.
Nuevamente las horas se fueron de viaje, las palabras se volvieron el té que poco a poco le da color al agua mientras se hierven con fuego lento para convertirse en infusión.
Una parte de ti, no toma té porque considera que no esta enfermo.
Una parte de ellas tampoco lo toma casi por la misma razón… o es simple, no le gusta.
A ti y a ella si le gusta, aprendieron a tomarlo juntas y tienen un lugar que B dejó para poner los sagrados tés que despiden su olor e impregnan las almas de fantasía.
Dios los bendiga a ti y a ellas.

1 comentario:

La Blu dijo...

Dios nos bendiga a todos, y a esas calles bien caminadas, a esos portarretratos que han de llenarse de luz.
Dios bendiga esta imperfección con la que nos condenó a ser felices.

Gracias.