miércoles, 16 de enero de 2008

Desapegos

Día de desapegos 1

Hoy se fue Mitzy por la mañana, regresó más tarde porque tuvo una serie de problemas en su ciudad natal de Aguascalientes donde iba a encontrar traslado para sus cositas (mudanza), sin embargo no la he visto… sólo escuché su voz tres veces al día, en que hablamos de los problemas que tenemos que resolver… hablamos de varias cosas, estar de lejos no es sencillo, las dos lo sabemos y en nuestro caso hay varias cosas por resolver.
Ella estuvo todo el día entre el viaje a Aguascalientes y su mudanza. Yo tuve una reunión con mi jefe, luego salí a “trabajar”, me senté por algo más de dos horas con Dora y Adrián a hablar del amor, el desamor, la vida y las buenas sorpresas en el Italian Coffee.
En realidad ninguno de los tres queríamos levantarnos, Dora tiene pendientes amorosos por resolver, Adrián también y los míos no son precisamente pendientes amorosos, pero algo tienen que ver. Viajamos desde nuestras respectivas sillas, hablamos de buenos deseos para todos (eso me sonó algo familiar, ya lo había hecho antes).
Hoy después de mucho tiempo me despego de algo que amo. No tengo muy claro el recuerdo total de cuando fue que inicié mi historia, debe ser mucho antes de la anécdota que estoy por enumerar, pero sí, es este el recuerdo más antiguo y más importante en mi historia.
1.- Cuando me fui a estudiar a la Universidad Autónoma de Aguascalientes y deje a mi familia.
2.- Cuando dejé de trabajar en Aguascalientes, me regresé a Lagos y deje a mi familia.
3.- Cuando Bernardo se fue y yo ya me había enamorado de él.
4.- Y ahora que Mitzy se va a trabajar a Juchipila para reunir dinero.

Los desapegos es algo que yo hablé en diversas ocasiones y con varias personas, entre las más importantes, mi madre, Blue, Bernardo y ahora Mitzy. Separarse del ser que amas geográficamente y con cierta incertidumbre de lo que pasará después tiene sus complicaciones, sin embargo es algo importante de aprender y aprehender pues fortalece el espíritu de quien lo practica y engrandece el lazo de unión entre las personas.
Aprendes el ritmo de la vida… los desapegos son como si de pronto la Madre Naturaleza te asiera a su pecho y escucharas su corazón latir, es una de las tantas formas que tienes de conocer los secretos del ritmo de la vida, que son incontenibles y nosotros como buenos seres imperfectos y partes de un todo indivisible no alcanzamos a conocerlos y entenderlos.
La gente que va y viene o como diría Blue la gente que “subimos o bajamos de nuestro barco” esta ahí y estará siempre, a ¿qué ritmo corre el péndulo? Ese no tiene frecuencia y debido a su irreverencia no tiene que pedirle permiso a nadie.
Esto de lo que les hablo, no lo aprendí ayer, no lo supe sola, no me lo encontré como una piedra en el camino. Esto es el resultado de muchas horas de café de samborn´s, de muchas tardes en las que mi madre no se explicaba donde estaba, de muchas conversaciones en la orilla de la cama.
Esto que ahora soy, en este y muchos otros sentidos, se debe a lo que he vivido y en gran medida a quienes me he encontrado en el camino… no haré una mención porque sería imposible y seguro pecaría de omisión. Sólo se que hoy quiero agradecer a mi familia, a la que esta en mi casa de siempre, en la calle Juárez, número 145, en Lagos de Moreno, así como a mi familia en Aguascalientes, Guadalajara, Ciudad de México, León, Zacatecas, por los que todavía viven y por los que ya murieron.

2 comentarios:

La Blu dijo...

Pienso que la "distancia geográfica" no existe, porque todos siempre estamos cerca, de algún modo. A veces, cierto, me hace falta verte como antes, tocar tu puerta y saber que siempre estarías ahí, en la terraza, esperándome para echarnos un café, pero aunque ya no te tengo así, te tengo de otras diversas maneras, que aunque no suplen a las más esenciales, pues existen y uno tiene que resolver con lo que tiene. Esa es la verdad.

Yo también, en algún tiempo de mi vida, tuve el "amor" lejos, en otro país y tuve que esperar muchos meses y luego se acabó (te sabes la historia). Y luego, como buen animal de hábitos, encontré a mi amor en otra ciudad, a 10 horas de donde vivía y hubo que esperar meses para estar juntos y lo estamos. Creo que eso es importante, tener la certeza que no siempre las cosas se repiten tan dramáticamente... que no somos los mismos siempre ni es siempre la misma agua del río la que nos baña. Sin duda, la distancia pone a prueba muchas cosas y solifica otras tantas, nos hace fuertes y sobre todo, nos hace soñar y eso es un milagro, lo mejor que nos puede traer el amor.
Te convito a hacer uso de la palabra escrita, y que te acerques a tu amor por todos los medios: letras, llamadas, visitas, pues nunca nadie está tan lejos, como para que nunca podamos encontrarle otra vez.

Te quiere siempre, tu hermana.

Tramontana dijo...

Lo bueno de extrañar es que tienes a quien extrañar.

Un abrazo