Día de Desapegos 2.
Te escuchaba lejos y en realidad estabas sentada a mi lado y decías en voz tenúe para no lastimar el momento ni hacer más fuerte la despedida: “Las paredes huelen a ti. En este lugar te di tu primer beso, aquí hicimos el amor por primera vez”.
Hoy dejo la casa para que otros la habiten y hagan vida en ella. Las paredes no hablarán, pero los sonidos y quizá los olores quedarán impregnados por doquier. Esta es una de las últimas veces que estaremos en su interior, ya está de nuevo vacía y así como fue como la encontramos y la empezamos a llenar de sueños.
La mayoría de los iniciales no se cumplieron y en su lugar llegó una oleada de bendiciones.
Tú y yo nos vamos para otro lugar, vamos a empezar de nuevo la vida. No acabamos de nacer, pero es como si así fuera, cada determinado ciclo que no se rige por tiempo, ni por espacio una cosa o una persona termina, cambia de lugar, de piel, de color de ojos y eso es toda la vida mientras las personas abrimos los ojos y nos levantamos para ver un día más la luz.
Ya no tengo miedo de que te marches, se que estarás bien, confío en que regreses y por eso te espero, aquí estaré, quizá no con el mismo atuendo con el que hoy me ves, pero estaré. Prometo darte un abrazo fuerte y grande, besarte, abrirte las cobijas de la cama para compartirte lo que soy y lo que tengo y si la vida lo permite, pasar así el tiempo que sea necesario y si no es así, que tengamos la paz suficiente para cada una de nosotras seguir nuestros respectivos caminos.
Ojala.
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1 comentario:
Ojalá.
Pero estoy segura... :)
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