Todo inició con la intención de desearnos cosas buenas cuando llegaba una transición de año.
El primer intento fue planeado y discutido con toda la elegancia necesaria de una cena de fin de año entre tres amigos, todo terminó con una deliciosa aportación culinaria de la Señora Bonita, nuestras mejores intenciones y mi casa… esa que a ratos todavía echo de menos.
Los años siguientes fueron todos muy diversos. El primer cambio fueron los nuevos integrantes del grupo que se aunaron año con año para desear también, más que cosas buenas para todos… cosas… lo que fuera, pero todos y cada uno tuviéramos la templanza, sabiduría y fortaleza para entender lo que nos pasa.
Han pasado varios años desde aquel primero intento y los intentos se han vuelto una tradición en Nuestra Familia, nadie vive donde aquella ocasión, nadie hace lo que hicimos esa primera vez, nadie es el ser que fuimos en esa noche.
Todos hemos mutado, hemos sido heridos y también nos han puesto buenos ungüentos, los que nos hemos encontrado en nuestro camino. Tenemos historias para contar y aún no tenemos hijos, sobrinos y mucho menos nietos para hacerlo. Lo hacemos entre nosotros, nos encanta recordar.
Esta última cena fue en casa de los Blue… sí, ni más ni menos que en su hermoso y acogedor hogar. La hora permitida para la llegada fue a las 7 y media de la tarde, Mitzy y yo por poco y nos volvemos calabaza… llegamos una hora antes de la media noche, todos muy considerados aún con la rugiente hambre que les embargaba el estómago decidieron esperas hasta que nosotros luego de tomar dos taxis llegamos raudas y veloces con el pisto.
Compartimos la mesa, cenamos, Gallo y Vero conocieron a Mitzy… los señores Blue se sintieron muy contentos de tenernos en su hogar y mejor aún nos ofrecieron su cuarto de visitas con sábanas nuevas, un par de cobijas calientes, una colcha y un refrigerador lleno de comida.
Los buenos deseos se hicieron implícitos en el intercambio de miradas, cuando compartimos el postre hecho por Pan o cuando pasamos a la sobremesa por las chelas.
Ya luego en la intimidad de las cinco minutos antes de que todo el mundo decida que ha llegado la hora de dormir, hablamos de la importancia de no vivir sólo de “amor” como la mera expresión de cariño hacia tu pareja, sino del “amor” que te lleva a sobrellevar con calma lo extraordinario y lo cotidiano. La vida. La imagen puticursi de la planta que se riega todos los días. Las ganas de que todos los días que te levantes y te acuestes veas el mismo rostro a menos de 30 centímetros del tuyo y corrobores por enésima ocasión que no te equivocaste que tu elección fue la correcta.
Aún cuando Gallo y Vero se fueron a su casa, los Blue a su cuarto y Mitzy y yo al que nos fue ofrecido con amor… cada uno nos llevamos en el corazón los buenos deseos para los demás.
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