Cora conoció a Melié cuando se estaba polveando el cuerpo porque siempre había querido cambiar de color.
Melié estaba escondida pues temía que su mamá se molestara con ella por su decisión de cambiar de color, fue por eso que cuando Cora la descubrió, Melié se sacudió tan fuerte por el miedo que todo su trabajo anterior fue en vano y volvió de nuevo a ser una anémona roja.
Luego del susto inicial, se saludaron y empezaron a platicarse cosas para entrar en confianza pues ese era su primer encuentro. Melié le contó que le gusta portarse bien para que su mamá no la regañe, le gusta comer dulces rosas chiclosos, siempre ha querido conocer la claridad de la superficie del mar, pero sobre todos sus deseos ella quiere ser una anémona azul y no roja.
Cora le contó que conoce un lugar donde viven “exiliadas” las anémonas que han decidido cambiar de color.
Hay anémonas adultas en la colonia que consideran adecuado que las conversas vivan exiliadas, sin embargo lo que no saben los de la colonia es que ellas son muy felices en el lugar donde viven.
Cambiar de color no es sencillo, las anémonas más viejas cuentan que ellas cambiaron sin ayuda , las más jóvenes todas requirieron ayuda de las más antiguas.
Melié quería saber como podía ser azul, Cora le contó la historia de Molliere , ella era color mostaza y quería ser rosa, el primer paso era beber un brebaje preparado por las ancianas, luego la anémona se recostaba sobre una cama de coral hasta que en lugar de ser ella misma y estar en el océano, la anémona comenzaba a viajar.
Durante el viaje además de la concentración de la anémona en trance, las demás ayudaban con pigmentos naturales que inyectaban directamente en los filamentos. Este proceso duraba alrededor de tres días en los que la anémona no volvía, cuando despertaban la mayoría recordaba claramente todo lo sucedido, pero también había quien sólo se daba cuenta que había cambiado de color en el proceso y entonces festejaban, bailaban y a ninguna le daba miedo saber que viviría “exiliada” por el resto de su vida.
Melié escuchó con mucha atención la historia de Cora, cuando terminó la narración los ojos de ambas eran enormes y estaban emocionadas, la historia les gusto a las dos.
Cora prometió a Melié que si se decidía a cambiarse el color, ella podría acompañarla hasta el lugar, sólo tendría que pensar bien si para ella valía la pena dejar todo atrás, volver a nacer, ser ella misma pero con un cambio irreversible.
Independientemente del cambio de color Cora y Melié prometieron seguirse frecuentando para conocerse y platicarse historias.
miércoles, 20 de febrero de 2008
martes, 19 de febrero de 2008
El cine y los mocos
Cuando tuve clases de Apreciación Cinematográfica y comencé a analizar las actuaciones, la consistencia del guión, la pericia del director de cámara para hacer ciertas tomas, encuadres o secuencias, los efectos especiales y otros cuantos detalles en los que se puede fragmentar un filme, creí que perdería por completo la sensibilidad para detrás de todos esos artificios conectarme con las historias que narran los personajes en la pantalla grande.
Después de ver varios filmes de diversos géneros, me di cuenta que habemos personas que bajo ninguna circunstancia perderemos esas fibras que están como muy cerca entre la piel y las neuronas del cerebro que procesan las emociones.
En diversas ocasiones me he descubierto en los finales de algunas películas, en momentos cumbres o debo confesarlo hay casos en los que han sido todos los minutos que dura la proyección en que mis ojos no dejan de producir agua y agua que corre por mis mejillas y luego moja cualquier cosa que haya abajo.
Esto sucede no sólo en la intimidad de la sala de mi casa o cuando mis amigos me invitan a ver una peli… luego de perderle el miedo a las lágrimas sucede en cualquier sala o lugar público en el que proyecten cine y yo me disponga a ver una peli.
Debo reconocer que en efecto es más difícil realizar el análisis de una sola vista… si bien yo sólo estudie un semestre de Apreciación Cinematográfica, aprendí las bases de lo que es un análisis y creo que para desmenuzar una película lo más minuciosamente debes verla más de una vez o definitivamente olvidarte de la parte emocional y pasarte el tiempo observando con extremo cuidado todos y cada uno de los movimientos musicales, de la cámara, de los actores y de cada uno de los elementos que intervienen en la pantalla.
No soy crítica de cine, me gusta destacar lo que me parece lo más sobresaliente de las películas que veo… me gusta el cine de arte y dependiendo del humor que tenga he descubierto que también hay momentos en los que no caen nada mal esas comedias baratas (y no propiamente por el costo de la producción… sino porque son regulares o malas).
Muchas veces he también disimulado… esas veces en las que no quieres que los demás se den cuenta de tus lágrimas y finges que el momento en que encienden las luces te molesta en los ojos o simplemente encuentras el momento más adecuado para subir el papel higiénico o la manga del suéter para secarte el agua de los ojos y los mocos de la nariz.
Después de ver varios filmes de diversos géneros, me di cuenta que habemos personas que bajo ninguna circunstancia perderemos esas fibras que están como muy cerca entre la piel y las neuronas del cerebro que procesan las emociones.
En diversas ocasiones me he descubierto en los finales de algunas películas, en momentos cumbres o debo confesarlo hay casos en los que han sido todos los minutos que dura la proyección en que mis ojos no dejan de producir agua y agua que corre por mis mejillas y luego moja cualquier cosa que haya abajo.
Esto sucede no sólo en la intimidad de la sala de mi casa o cuando mis amigos me invitan a ver una peli… luego de perderle el miedo a las lágrimas sucede en cualquier sala o lugar público en el que proyecten cine y yo me disponga a ver una peli.
Debo reconocer que en efecto es más difícil realizar el análisis de una sola vista… si bien yo sólo estudie un semestre de Apreciación Cinematográfica, aprendí las bases de lo que es un análisis y creo que para desmenuzar una película lo más minuciosamente debes verla más de una vez o definitivamente olvidarte de la parte emocional y pasarte el tiempo observando con extremo cuidado todos y cada uno de los movimientos musicales, de la cámara, de los actores y de cada uno de los elementos que intervienen en la pantalla.
No soy crítica de cine, me gusta destacar lo que me parece lo más sobresaliente de las películas que veo… me gusta el cine de arte y dependiendo del humor que tenga he descubierto que también hay momentos en los que no caen nada mal esas comedias baratas (y no propiamente por el costo de la producción… sino porque son regulares o malas).
Muchas veces he también disimulado… esas veces en las que no quieres que los demás se den cuenta de tus lágrimas y finges que el momento en que encienden las luces te molesta en los ojos o simplemente encuentras el momento más adecuado para subir el papel higiénico o la manga del suéter para secarte el agua de los ojos y los mocos de la nariz.
domingo, 17 de febrero de 2008
!Viva el Amor!
Hay quienes dicen que eso de casarse arruina la vida de las parejas porque la emoción de lo prohibido es lo que las mantenía unidas. Otros opinan que es sólo cuestión de sobrepasar las peripecias de la normalidad y mantener viva la intención de amar a la misma persona por la “eternidad”, yo compruebo que cada quien hablamos obviamente de nuestra propia experiencia y de la forma en la que decidimos darle un significado a la misma.
Reasignar más que resignar es una acción que se puede volver hábito y seguramente de esta manera las que consideramos “malas experiencias” pueden pasar a otro archivero y entonces creer que existen segundas, terceras y hasta cuartas oportunidades y que estas vivencias subsecuentes, como dice mi mejor amiga no tienen que ser idénticas a las anteriores.
Es decir, nosotros llevamos ya las heridas de lo que hasta el momento se ha vivido, algunas ya cicatrizadas, otras aún abiertas, pero no somos los únicos… generalmente con quien nos encontramos también tienen sus propias heridas y ese es el momento para hablar con toda honestidad y decir donde nos duele, donde no, cuanto y como aguantamos y sobre todo diría Blue, de qué manera necesitamos que nos amen.
Yo creo que vivir en pareja es una decisión de las más importantes en la vida, me parece que lo más importante es encontrar una persona con quien puedas dialogar, más que alguien a quien complacer y con quien ver las estrellas y la luna como sólo las pueden ver los enamorados, hablar, negociar, definir, hacer cuadros sinópticos, esquemas y deshacerlos nuevamente conformen cambien los deseos y necesidades de las dos personas inmersas en lo que será la nueva familia.
Vivir en pareja no es fácil, pero tampoco es cosa del otro mundo, es decir cualquiera de nosotros si se lo propone puede lograrlo, es primeramente cuestión de disposición personal hacia ti y hacia la persona con quien decides que vas a vivir, ya luego vienen las negociaciones que es donde entran ambas partes, las costumbres, manías, creencias, formas de pensar, de ver la vida que queramos o no influyen hasta en la forma de lavar los trastes, recoger la cocina y tender la cama.
Estas que parecen nimiedades superables y que en muchos casos son los pequeños detalles que van acabando con lo que pudo haber sido una buena relación. No soy yo la mujer de las cinco parejas, ni la señora de 50 años con mayor experiencia sobre la tierra, puede que me equivoque… esta es mi forma de pensar, a esto me ha llevado la vida que he vivido.
¡Viva el Amor!
Reasignar más que resignar es una acción que se puede volver hábito y seguramente de esta manera las que consideramos “malas experiencias” pueden pasar a otro archivero y entonces creer que existen segundas, terceras y hasta cuartas oportunidades y que estas vivencias subsecuentes, como dice mi mejor amiga no tienen que ser idénticas a las anteriores.
Es decir, nosotros llevamos ya las heridas de lo que hasta el momento se ha vivido, algunas ya cicatrizadas, otras aún abiertas, pero no somos los únicos… generalmente con quien nos encontramos también tienen sus propias heridas y ese es el momento para hablar con toda honestidad y decir donde nos duele, donde no, cuanto y como aguantamos y sobre todo diría Blue, de qué manera necesitamos que nos amen.
Yo creo que vivir en pareja es una decisión de las más importantes en la vida, me parece que lo más importante es encontrar una persona con quien puedas dialogar, más que alguien a quien complacer y con quien ver las estrellas y la luna como sólo las pueden ver los enamorados, hablar, negociar, definir, hacer cuadros sinópticos, esquemas y deshacerlos nuevamente conformen cambien los deseos y necesidades de las dos personas inmersas en lo que será la nueva familia.
Vivir en pareja no es fácil, pero tampoco es cosa del otro mundo, es decir cualquiera de nosotros si se lo propone puede lograrlo, es primeramente cuestión de disposición personal hacia ti y hacia la persona con quien decides que vas a vivir, ya luego vienen las negociaciones que es donde entran ambas partes, las costumbres, manías, creencias, formas de pensar, de ver la vida que queramos o no influyen hasta en la forma de lavar los trastes, recoger la cocina y tender la cama.
Estas que parecen nimiedades superables y que en muchos casos son los pequeños detalles que van acabando con lo que pudo haber sido una buena relación. No soy yo la mujer de las cinco parejas, ni la señora de 50 años con mayor experiencia sobre la tierra, puede que me equivoque… esta es mi forma de pensar, a esto me ha llevado la vida que he vivido.
¡Viva el Amor!
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