Hoy me voy… uno siempre llega y se esta yendo.
Hoy fue mi último día en el a.m., ayer mis compañeros y yo hicimos una “huelga”
Y hoy mi jefe arremetió contra quien tenía que hacerlo, es decir, contra mi.
No me arrepiento, en realidad pocas veces en mi vida me he arrepentido de lo que hago y esta no será la primera ocasión y aunque ustedes no lo crean, no lo es.
No me arrepiento de haber de pedido de manera drástico, lo que ya había pedido en repetidas ocasiones y en diversos tonos. Hoy estoy fuera y es la primera vez que levanté la voz por lo que no me parecía justo.
Sólo les aviso que si están interesados en conservar su trabajo, piensen dos veces, eso de hacerlos valer a toda costa porque cabe la posibilidad de que el jefe o los jefes no estén dispuestos a entender por “políticas de la empresa” y entonces se queden sin chamba.
Agradezco a todos quienes lean este texto y quieran enviar sus buenas vibras, yo estoy triste sólo por la despedida… pero como dijo Blue… en lugar de decir adiós diré ¡Hasta Luego!.
viernes, 25 de enero de 2008
jueves, 17 de enero de 2008
Desapegos
Día de Desapegos 2.
Te escuchaba lejos y en realidad estabas sentada a mi lado y decías en voz tenúe para no lastimar el momento ni hacer más fuerte la despedida: “Las paredes huelen a ti. En este lugar te di tu primer beso, aquí hicimos el amor por primera vez”.
Hoy dejo la casa para que otros la habiten y hagan vida en ella. Las paredes no hablarán, pero los sonidos y quizá los olores quedarán impregnados por doquier. Esta es una de las últimas veces que estaremos en su interior, ya está de nuevo vacía y así como fue como la encontramos y la empezamos a llenar de sueños.
La mayoría de los iniciales no se cumplieron y en su lugar llegó una oleada de bendiciones.
Tú y yo nos vamos para otro lugar, vamos a empezar de nuevo la vida. No acabamos de nacer, pero es como si así fuera, cada determinado ciclo que no se rige por tiempo, ni por espacio una cosa o una persona termina, cambia de lugar, de piel, de color de ojos y eso es toda la vida mientras las personas abrimos los ojos y nos levantamos para ver un día más la luz.
Ya no tengo miedo de que te marches, se que estarás bien, confío en que regreses y por eso te espero, aquí estaré, quizá no con el mismo atuendo con el que hoy me ves, pero estaré. Prometo darte un abrazo fuerte y grande, besarte, abrirte las cobijas de la cama para compartirte lo que soy y lo que tengo y si la vida lo permite, pasar así el tiempo que sea necesario y si no es así, que tengamos la paz suficiente para cada una de nosotras seguir nuestros respectivos caminos.
Ojala.
Te escuchaba lejos y en realidad estabas sentada a mi lado y decías en voz tenúe para no lastimar el momento ni hacer más fuerte la despedida: “Las paredes huelen a ti. En este lugar te di tu primer beso, aquí hicimos el amor por primera vez”.
Hoy dejo la casa para que otros la habiten y hagan vida en ella. Las paredes no hablarán, pero los sonidos y quizá los olores quedarán impregnados por doquier. Esta es una de las últimas veces que estaremos en su interior, ya está de nuevo vacía y así como fue como la encontramos y la empezamos a llenar de sueños.
La mayoría de los iniciales no se cumplieron y en su lugar llegó una oleada de bendiciones.
Tú y yo nos vamos para otro lugar, vamos a empezar de nuevo la vida. No acabamos de nacer, pero es como si así fuera, cada determinado ciclo que no se rige por tiempo, ni por espacio una cosa o una persona termina, cambia de lugar, de piel, de color de ojos y eso es toda la vida mientras las personas abrimos los ojos y nos levantamos para ver un día más la luz.
Ya no tengo miedo de que te marches, se que estarás bien, confío en que regreses y por eso te espero, aquí estaré, quizá no con el mismo atuendo con el que hoy me ves, pero estaré. Prometo darte un abrazo fuerte y grande, besarte, abrirte las cobijas de la cama para compartirte lo que soy y lo que tengo y si la vida lo permite, pasar así el tiempo que sea necesario y si no es así, que tengamos la paz suficiente para cada una de nosotras seguir nuestros respectivos caminos.
Ojala.
miércoles, 16 de enero de 2008
La taza
Tomó la taza con los dedos más torpes y debió suponer que iba a caerse, hubo trozos que le picaron el rostro y supo que la taza favorita había pasado a mejor vida.
En realidad, en los últimos cinco días había disminuido su acervo en una taza por día porque irremediablemente aún no aprendía como asir aquel objeto sencillamente diseñado para tomarlo con las manos.
En la alacena de aquella cocina había cuando menos unas 300 tazas, de diferentes colores, con dibujos, sin ellos, de diferentes formas y tamaños. Todas habían sido algún obsequio en algún momento de su vida. Pensó para sí, que mentiría si dijera que desconocía el origen de todas y cada una de ellas.
Luego de que observó con hondo cuidado, la taza y el respectivo líquido que acababa de tirar, recordó que estaba a punto de beberse un té, se sentó a un lado del accidente con el debido cuidado de no mojarse la pijama y aspiro por 15 veces consecutivas el aroma que salía del aquel líquido recién calientes esparcido por el piso de su cocina.
Luego de tener todo el aire caliente y con olor a té dentro de los pulmones, se puso en pie y comenzó a correr en dirección del cubo de luz donde sabía que estaban todos los enseres domésticos, tenía que tomar la escoba y el recogedor, en menos de dos minutos barrer los fragmentos de la taza, ponerlos sobre aquella lámina y llevarlos al cesto, luego correr nuevamente hacia el cubo para dejar esto y tomar en su lugar el trapeador, contando un minuto más, para desaparecer el exceso de humedad.
Lo logró, sabía que lo había logrado una vez más, el péndulo del reloj del cuarto contiguo a la cocina le decía que en sólo tres minutos había podido limpiar aquel desperfecto que había provocado por distracción.
Fue a la alacena, eligió nuevamente una taza, 1958, color café oscuro, sin estampados, él caminaba con Liliana por el centro cuando se detuvieron en una tienda de regalos, ella eligió comprar una taza para obsequiársela, no sabía que en la alacena de su cocina tenía cientos y ella quería escoger la más adecuada a su gusto. Cuando él la tuvo en sus manos se preguntó ¿es ad hoc al gusto de quién?.
Puso en la estufa agua a calentar, se esperó hasta que estuvo casi a punto de la ebullición, la retiró con sumo cuidado, destapó un sobre de té, lo puso en su taza, luego le vació el agua caliente y poco a poco fue tomando color. Cuando estaba lista para ser bebida, él tomó la taza y justo antes de rozarle los labios la vio deslizarse a lo largo de su cuerpo, caer, los pedazos de cerámica se estrellaron nuevamente contra su rostro y de pronto cuando miró el té derramado y la taza rota, recordó que se había terminado la historia.
Había que repetir el proceso para recordar nuevamente otra anécdota más.
En realidad, en los últimos cinco días había disminuido su acervo en una taza por día porque irremediablemente aún no aprendía como asir aquel objeto sencillamente diseñado para tomarlo con las manos.
En la alacena de aquella cocina había cuando menos unas 300 tazas, de diferentes colores, con dibujos, sin ellos, de diferentes formas y tamaños. Todas habían sido algún obsequio en algún momento de su vida. Pensó para sí, que mentiría si dijera que desconocía el origen de todas y cada una de ellas.
Luego de que observó con hondo cuidado, la taza y el respectivo líquido que acababa de tirar, recordó que estaba a punto de beberse un té, se sentó a un lado del accidente con el debido cuidado de no mojarse la pijama y aspiro por 15 veces consecutivas el aroma que salía del aquel líquido recién calientes esparcido por el piso de su cocina.
Luego de tener todo el aire caliente y con olor a té dentro de los pulmones, se puso en pie y comenzó a correr en dirección del cubo de luz donde sabía que estaban todos los enseres domésticos, tenía que tomar la escoba y el recogedor, en menos de dos minutos barrer los fragmentos de la taza, ponerlos sobre aquella lámina y llevarlos al cesto, luego correr nuevamente hacia el cubo para dejar esto y tomar en su lugar el trapeador, contando un minuto más, para desaparecer el exceso de humedad.
Lo logró, sabía que lo había logrado una vez más, el péndulo del reloj del cuarto contiguo a la cocina le decía que en sólo tres minutos había podido limpiar aquel desperfecto que había provocado por distracción.
Fue a la alacena, eligió nuevamente una taza, 1958, color café oscuro, sin estampados, él caminaba con Liliana por el centro cuando se detuvieron en una tienda de regalos, ella eligió comprar una taza para obsequiársela, no sabía que en la alacena de su cocina tenía cientos y ella quería escoger la más adecuada a su gusto. Cuando él la tuvo en sus manos se preguntó ¿es ad hoc al gusto de quién?.
Puso en la estufa agua a calentar, se esperó hasta que estuvo casi a punto de la ebullición, la retiró con sumo cuidado, destapó un sobre de té, lo puso en su taza, luego le vació el agua caliente y poco a poco fue tomando color. Cuando estaba lista para ser bebida, él tomó la taza y justo antes de rozarle los labios la vio deslizarse a lo largo de su cuerpo, caer, los pedazos de cerámica se estrellaron nuevamente contra su rostro y de pronto cuando miró el té derramado y la taza rota, recordó que se había terminado la historia.
Había que repetir el proceso para recordar nuevamente otra anécdota más.
Desapegos
Día de desapegos 1
Hoy se fue Mitzy por la mañana, regresó más tarde porque tuvo una serie de problemas en su ciudad natal de Aguascalientes donde iba a encontrar traslado para sus cositas (mudanza), sin embargo no la he visto… sólo escuché su voz tres veces al día, en que hablamos de los problemas que tenemos que resolver… hablamos de varias cosas, estar de lejos no es sencillo, las dos lo sabemos y en nuestro caso hay varias cosas por resolver.
Ella estuvo todo el día entre el viaje a Aguascalientes y su mudanza. Yo tuve una reunión con mi jefe, luego salí a “trabajar”, me senté por algo más de dos horas con Dora y Adrián a hablar del amor, el desamor, la vida y las buenas sorpresas en el Italian Coffee.
En realidad ninguno de los tres queríamos levantarnos, Dora tiene pendientes amorosos por resolver, Adrián también y los míos no son precisamente pendientes amorosos, pero algo tienen que ver. Viajamos desde nuestras respectivas sillas, hablamos de buenos deseos para todos (eso me sonó algo familiar, ya lo había hecho antes).
Hoy después de mucho tiempo me despego de algo que amo. No tengo muy claro el recuerdo total de cuando fue que inicié mi historia, debe ser mucho antes de la anécdota que estoy por enumerar, pero sí, es este el recuerdo más antiguo y más importante en mi historia.
1.- Cuando me fui a estudiar a la Universidad Autónoma de Aguascalientes y deje a mi familia.
2.- Cuando dejé de trabajar en Aguascalientes, me regresé a Lagos y deje a mi familia.
3.- Cuando Bernardo se fue y yo ya me había enamorado de él.
4.- Y ahora que Mitzy se va a trabajar a Juchipila para reunir dinero.
Los desapegos es algo que yo hablé en diversas ocasiones y con varias personas, entre las más importantes, mi madre, Blue, Bernardo y ahora Mitzy. Separarse del ser que amas geográficamente y con cierta incertidumbre de lo que pasará después tiene sus complicaciones, sin embargo es algo importante de aprender y aprehender pues fortalece el espíritu de quien lo practica y engrandece el lazo de unión entre las personas.
Aprendes el ritmo de la vida… los desapegos son como si de pronto la Madre Naturaleza te asiera a su pecho y escucharas su corazón latir, es una de las tantas formas que tienes de conocer los secretos del ritmo de la vida, que son incontenibles y nosotros como buenos seres imperfectos y partes de un todo indivisible no alcanzamos a conocerlos y entenderlos.
La gente que va y viene o como diría Blue la gente que “subimos o bajamos de nuestro barco” esta ahí y estará siempre, a ¿qué ritmo corre el péndulo? Ese no tiene frecuencia y debido a su irreverencia no tiene que pedirle permiso a nadie.
Esto de lo que les hablo, no lo aprendí ayer, no lo supe sola, no me lo encontré como una piedra en el camino. Esto es el resultado de muchas horas de café de samborn´s, de muchas tardes en las que mi madre no se explicaba donde estaba, de muchas conversaciones en la orilla de la cama.
Esto que ahora soy, en este y muchos otros sentidos, se debe a lo que he vivido y en gran medida a quienes me he encontrado en el camino… no haré una mención porque sería imposible y seguro pecaría de omisión. Sólo se que hoy quiero agradecer a mi familia, a la que esta en mi casa de siempre, en la calle Juárez, número 145, en Lagos de Moreno, así como a mi familia en Aguascalientes, Guadalajara, Ciudad de México, León, Zacatecas, por los que todavía viven y por los que ya murieron.
Hoy se fue Mitzy por la mañana, regresó más tarde porque tuvo una serie de problemas en su ciudad natal de Aguascalientes donde iba a encontrar traslado para sus cositas (mudanza), sin embargo no la he visto… sólo escuché su voz tres veces al día, en que hablamos de los problemas que tenemos que resolver… hablamos de varias cosas, estar de lejos no es sencillo, las dos lo sabemos y en nuestro caso hay varias cosas por resolver.
Ella estuvo todo el día entre el viaje a Aguascalientes y su mudanza. Yo tuve una reunión con mi jefe, luego salí a “trabajar”, me senté por algo más de dos horas con Dora y Adrián a hablar del amor, el desamor, la vida y las buenas sorpresas en el Italian Coffee.
En realidad ninguno de los tres queríamos levantarnos, Dora tiene pendientes amorosos por resolver, Adrián también y los míos no son precisamente pendientes amorosos, pero algo tienen que ver. Viajamos desde nuestras respectivas sillas, hablamos de buenos deseos para todos (eso me sonó algo familiar, ya lo había hecho antes).
Hoy después de mucho tiempo me despego de algo que amo. No tengo muy claro el recuerdo total de cuando fue que inicié mi historia, debe ser mucho antes de la anécdota que estoy por enumerar, pero sí, es este el recuerdo más antiguo y más importante en mi historia.
1.- Cuando me fui a estudiar a la Universidad Autónoma de Aguascalientes y deje a mi familia.
2.- Cuando dejé de trabajar en Aguascalientes, me regresé a Lagos y deje a mi familia.
3.- Cuando Bernardo se fue y yo ya me había enamorado de él.
4.- Y ahora que Mitzy se va a trabajar a Juchipila para reunir dinero.
Los desapegos es algo que yo hablé en diversas ocasiones y con varias personas, entre las más importantes, mi madre, Blue, Bernardo y ahora Mitzy. Separarse del ser que amas geográficamente y con cierta incertidumbre de lo que pasará después tiene sus complicaciones, sin embargo es algo importante de aprender y aprehender pues fortalece el espíritu de quien lo practica y engrandece el lazo de unión entre las personas.
Aprendes el ritmo de la vida… los desapegos son como si de pronto la Madre Naturaleza te asiera a su pecho y escucharas su corazón latir, es una de las tantas formas que tienes de conocer los secretos del ritmo de la vida, que son incontenibles y nosotros como buenos seres imperfectos y partes de un todo indivisible no alcanzamos a conocerlos y entenderlos.
La gente que va y viene o como diría Blue la gente que “subimos o bajamos de nuestro barco” esta ahí y estará siempre, a ¿qué ritmo corre el péndulo? Ese no tiene frecuencia y debido a su irreverencia no tiene que pedirle permiso a nadie.
Esto de lo que les hablo, no lo aprendí ayer, no lo supe sola, no me lo encontré como una piedra en el camino. Esto es el resultado de muchas horas de café de samborn´s, de muchas tardes en las que mi madre no se explicaba donde estaba, de muchas conversaciones en la orilla de la cama.
Esto que ahora soy, en este y muchos otros sentidos, se debe a lo que he vivido y en gran medida a quienes me he encontrado en el camino… no haré una mención porque sería imposible y seguro pecaría de omisión. Sólo se que hoy quiero agradecer a mi familia, a la que esta en mi casa de siempre, en la calle Juárez, número 145, en Lagos de Moreno, así como a mi familia en Aguascalientes, Guadalajara, Ciudad de México, León, Zacatecas, por los que todavía viven y por los que ya murieron.
Buena Suerte
Hoy se fue lejos mi amor.
Hoy se fue porque queremos hacer una vida juntas y por circunstancias adversas a nosotras tiene que irse. Nunca nos habíamos separado, esta es la primera vez que estaremos distanciadas por tanto tiempo.
Hoy salió de Lagos, estaba enferma de la garganta, tenía el estómago revuelto, vomitó varias veces, no pudo dormir… debo confesar que yo tampoco pude dormir, estuve despertando durante toda la noche, tenía miedo de que amaneciera y sabía que no podía detener el tiempo, tenía miedo de ver amanecer y con ello verla marcharse.
Estaremos bien… los “planes” se postergan, no sabemos que vamos a hacer después, sólo tenemos claro que queremos vivir juntas.
Yo le pido al cielo para que la cuide, para que el cambio de planes no sea tan drástico, para que ella regrese porque yo la voy a esperar.
Si ustedes pueden también hacer oraciones por nosotras serán bienvenidas y de antemano gracias.
Hoy se fue porque queremos hacer una vida juntas y por circunstancias adversas a nosotras tiene que irse. Nunca nos habíamos separado, esta es la primera vez que estaremos distanciadas por tanto tiempo.
Hoy salió de Lagos, estaba enferma de la garganta, tenía el estómago revuelto, vomitó varias veces, no pudo dormir… debo confesar que yo tampoco pude dormir, estuve despertando durante toda la noche, tenía miedo de que amaneciera y sabía que no podía detener el tiempo, tenía miedo de ver amanecer y con ello verla marcharse.
Estaremos bien… los “planes” se postergan, no sabemos que vamos a hacer después, sólo tenemos claro que queremos vivir juntas.
Yo le pido al cielo para que la cuide, para que el cambio de planes no sea tan drástico, para que ella regrese porque yo la voy a esperar.
Si ustedes pueden también hacer oraciones por nosotras serán bienvenidas y de antemano gracias.
lunes, 7 de enero de 2008
La noche de los buenos deseos
Todo inició con la intención de desearnos cosas buenas cuando llegaba una transición de año.
El primer intento fue planeado y discutido con toda la elegancia necesaria de una cena de fin de año entre tres amigos, todo terminó con una deliciosa aportación culinaria de la Señora Bonita, nuestras mejores intenciones y mi casa… esa que a ratos todavía echo de menos.
Los años siguientes fueron todos muy diversos. El primer cambio fueron los nuevos integrantes del grupo que se aunaron año con año para desear también, más que cosas buenas para todos… cosas… lo que fuera, pero todos y cada uno tuviéramos la templanza, sabiduría y fortaleza para entender lo que nos pasa.
Han pasado varios años desde aquel primero intento y los intentos se han vuelto una tradición en Nuestra Familia, nadie vive donde aquella ocasión, nadie hace lo que hicimos esa primera vez, nadie es el ser que fuimos en esa noche.
Todos hemos mutado, hemos sido heridos y también nos han puesto buenos ungüentos, los que nos hemos encontrado en nuestro camino. Tenemos historias para contar y aún no tenemos hijos, sobrinos y mucho menos nietos para hacerlo. Lo hacemos entre nosotros, nos encanta recordar.
Esta última cena fue en casa de los Blue… sí, ni más ni menos que en su hermoso y acogedor hogar. La hora permitida para la llegada fue a las 7 y media de la tarde, Mitzy y yo por poco y nos volvemos calabaza… llegamos una hora antes de la media noche, todos muy considerados aún con la rugiente hambre que les embargaba el estómago decidieron esperas hasta que nosotros luego de tomar dos taxis llegamos raudas y veloces con el pisto.
Compartimos la mesa, cenamos, Gallo y Vero conocieron a Mitzy… los señores Blue se sintieron muy contentos de tenernos en su hogar y mejor aún nos ofrecieron su cuarto de visitas con sábanas nuevas, un par de cobijas calientes, una colcha y un refrigerador lleno de comida.
Los buenos deseos se hicieron implícitos en el intercambio de miradas, cuando compartimos el postre hecho por Pan o cuando pasamos a la sobremesa por las chelas.
Ya luego en la intimidad de las cinco minutos antes de que todo el mundo decida que ha llegado la hora de dormir, hablamos de la importancia de no vivir sólo de “amor” como la mera expresión de cariño hacia tu pareja, sino del “amor” que te lleva a sobrellevar con calma lo extraordinario y lo cotidiano. La vida. La imagen puticursi de la planta que se riega todos los días. Las ganas de que todos los días que te levantes y te acuestes veas el mismo rostro a menos de 30 centímetros del tuyo y corrobores por enésima ocasión que no te equivocaste que tu elección fue la correcta.
Aún cuando Gallo y Vero se fueron a su casa, los Blue a su cuarto y Mitzy y yo al que nos fue ofrecido con amor… cada uno nos llevamos en el corazón los buenos deseos para los demás.
El primer intento fue planeado y discutido con toda la elegancia necesaria de una cena de fin de año entre tres amigos, todo terminó con una deliciosa aportación culinaria de la Señora Bonita, nuestras mejores intenciones y mi casa… esa que a ratos todavía echo de menos.
Los años siguientes fueron todos muy diversos. El primer cambio fueron los nuevos integrantes del grupo que se aunaron año con año para desear también, más que cosas buenas para todos… cosas… lo que fuera, pero todos y cada uno tuviéramos la templanza, sabiduría y fortaleza para entender lo que nos pasa.
Han pasado varios años desde aquel primero intento y los intentos se han vuelto una tradición en Nuestra Familia, nadie vive donde aquella ocasión, nadie hace lo que hicimos esa primera vez, nadie es el ser que fuimos en esa noche.
Todos hemos mutado, hemos sido heridos y también nos han puesto buenos ungüentos, los que nos hemos encontrado en nuestro camino. Tenemos historias para contar y aún no tenemos hijos, sobrinos y mucho menos nietos para hacerlo. Lo hacemos entre nosotros, nos encanta recordar.
Esta última cena fue en casa de los Blue… sí, ni más ni menos que en su hermoso y acogedor hogar. La hora permitida para la llegada fue a las 7 y media de la tarde, Mitzy y yo por poco y nos volvemos calabaza… llegamos una hora antes de la media noche, todos muy considerados aún con la rugiente hambre que les embargaba el estómago decidieron esperas hasta que nosotros luego de tomar dos taxis llegamos raudas y veloces con el pisto.
Compartimos la mesa, cenamos, Gallo y Vero conocieron a Mitzy… los señores Blue se sintieron muy contentos de tenernos en su hogar y mejor aún nos ofrecieron su cuarto de visitas con sábanas nuevas, un par de cobijas calientes, una colcha y un refrigerador lleno de comida.
Los buenos deseos se hicieron implícitos en el intercambio de miradas, cuando compartimos el postre hecho por Pan o cuando pasamos a la sobremesa por las chelas.
Ya luego en la intimidad de las cinco minutos antes de que todo el mundo decida que ha llegado la hora de dormir, hablamos de la importancia de no vivir sólo de “amor” como la mera expresión de cariño hacia tu pareja, sino del “amor” que te lleva a sobrellevar con calma lo extraordinario y lo cotidiano. La vida. La imagen puticursi de la planta que se riega todos los días. Las ganas de que todos los días que te levantes y te acuestes veas el mismo rostro a menos de 30 centímetros del tuyo y corrobores por enésima ocasión que no te equivocaste que tu elección fue la correcta.
Aún cuando Gallo y Vero se fueron a su casa, los Blue a su cuarto y Mitzy y yo al que nos fue ofrecido con amor… cada uno nos llevamos en el corazón los buenos deseos para los demás.
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